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Recuperando la identidad perdida

Hace muchos años, a los que escribían con la mano izquierda, se los convertía para que usen la derecha. La homosexualidad era considerada un pecado mortal. Una persona debía trabajar de lo que sus padres le indicaban (dejando afuera sus gustos personales). Algunas de estas cosas fueron cambiando, pero no todas.

Hace unos años cuando Uruguay salió cuarto en el mundial, a este equipo se le empezó a exigir que jugara como el Barcelona. Que tuviera más posesión de pelota que su rival, que clasificara al mundial sin sufrimiento y en lo posible primero en la tabla de posiciones. Una prueba de esto es que en las primeras fechas de la eliminatoria  hay quienes festejaron la victoria de Venezuela de local frente a Argentina pues con eso Argentina perdía puntos y así permitía que Uruguay quedara primero.



Pero la realidad nos hizo transitar por un camino sinuoso, lleno de piedras. Y esto es producto que intentamos ser algo distinto de lo que realmente somos. Nos pusimos en el papel de padre exigiendo que nuestro hijo haga una carrera universitaria, cuando en realidad lo único que le gusta hacer es el bachillerato artístico.



El ver mucho fútbol español e ingles  ha producido en el espectador uruguayo un paladar demasiado fino y se ha olvidado de sus verdaderas raíces. No solo eso, producto de los éxitos deportivos se ha creído ingenuamente que Uruguay iba a hacer estragos con sus rivales en esta eliminatoria... pero poco a poco nos dimos cuenta de que no.  En la última fecha,  cuando estaba nuestra selección cerca del abismo, descubrimos quién realmente es Uruguay. Y podemos traducirlo con un número... el cinco. Somos el quinto de toda eliminatoria. Ya todos aceptamos ese destino, y lo tomamos como correcto. Nos hemos encariñado con esa posición y por nada en el mundo queremos dejarla.

Luego de la victoria ante Venezuela, vivimos unos tres meses de paz y tranquilidad. Una vez culminado ese partido nuestro deseo era que se congelara todo, que nunca llegaran los partidos frente Perú y Colombia. Que quedara así, con Uruguay listo para jugar el repechaje con Uzbekistan. Pero no, el destino es cruel y hay que volver a jugar, hay que volver a salir a la cancha con la soga al cuello, pero con una diferencia, ahora sí sabemos quienes somos... los quintos.


No somos el Uruguay que le ganó cuatro a cero a Chile en el centenario, tampoco el que se comió cuatro contra Colombia... somos los que a duras penas le ganamos a Venezuela en Venezuela, sufriendo hasta el último minuto. Somos los que hasta la última fecha de las eliminatorias tendremos la incertidumbre si terminaremos cuartos, quintos o sextos... llegando siempre al quinto lugar.. Somos eso...


Cualquier intento de modificar nuestra identidad nos traerá duras consecuencias, como las que vivimos en gran parte de la eliminatoria.


¿Quiénes somos?


  • Somos un equipo al que le es más cómodo defender que atacar.
  • Tenemos buenos recuperadores de pelota, pero malos una vez que la recuperan.
  • No tenemos un número  diez y hemos fracasado en todos los intentos de encontrarlo.
  • Somos incapaces de generar jugadas de gol, salvo de contra golpe.
  • Desarrollamos únicamente un fútbol de respuesta. No sabemos tomar la iniciativa. 
  • Somos un equipo al que nos cuesta hacer más de cinco pases seguidos.
  • Nos gusta pasar directamente de la defensa al ataque, evitando el medio campo.
 ¿Quiénes no somos?

  • Un equipo de "jogo bonito"
  • Un equipo que va a tener más posesión de pelota que su rival.
  • Un equipo que busca con pases cortos encontrar espacios en la defensa rival.
  • Un equipo que juega la pelota contra el piso.
  • Un equipo generador de jugadas de gol.

Cualquier intento de cambiarlo, nos llevará a la derrota. Hay que ser como uno es.

Hay un paralelismo entre el Uruguayo y la vida de un homosexual. Al homosexual se le exige lo mismo que a la mayoría de los hombres, o sea conseguirse una mujer. Antes de salir del closet intenta por todos los medios enamorarse de una mujer, ya que de esta forma va a ser aceptado por la sociedad. Y quizá pueda conquistar el corazón de varias... pero no va a ser feliz. Y a la larga va a terminar separándose. En cambio si se acepta como gay, por más que no sea lo que la sociedad quiera, va a ser feliz. Pues a él lo que le va a gustar es estar con otros hombres y no con mujeres...


Con Uruguay pasa lo mismo. La sociedad le exige posesión de pelota, el pase corto, el buscar espacios para atacar. No es bien visto el defender: ¿cuántas veces un técnico se quejó pues su equipo rival se metió todo atrás?... como si eso no fuera una estrategia válida del fútbol....  Tampoco es bien visto el ser fuerte en el medio y una vez que se recupera la pelota no saber qué hacer. Parece que está mal evitar el medio campo e ir directo de defensa al ataque. Incluso le dan un nombre a esto: Pelotazo. Y lo toman como algo negativo. Las personas no ven bien el no jugar por los costados... Sin embargo está en nuestra naturaleza jugar de esa forma, nos sentimos cómodos y somos felices con eso.  Y es aceptando esa felicidad que vamos a conseguir nuestros objetivos, de la misma manera que el gay necesita de estar con un hombre para ser feliz.

Ya tuvimos intentos por cambiar, Carrasco intentó que Uruguay jugara al Tiqui Tiqui, y solo lo logró contra Bolivia en el estadio y veinte minutos contra Brasil.. después fue un fracaso rotundo. No transformemos a un zurdo en derecho, a un homosexual en heterosexual, a un gato en perro....

Y para aceptarnos debemos saber que en esta doble fecha nos va a pasar lo siguiente:


  • No vamos a conseguir los seis puntos (nunca lo hicimos)
  • Tabarez se va a demorar en los cambios e incluso va a dejar alguno sin hacer.
  • El Tata Gonzalez va a tener minutos contra Perú y Colombia.
  • No vamos a tener un recambio en esta selección.  De hecho Alejandro Silva, la gran revelación de Uruguay, no fue citado.
  • De los tres delanteros de Uruguay (Forlán , Cavani, Suarez) solo uno va a andar bien, otro más o menos y otro llamativamente mal. 

Por tanto para disfrutar no nos enojemos con el maestro. Aplaudamos cada minuto que pasa con un cambio cantado que no se hace, aplaudamos en el estadio cuando mencionen al Tata Gonzalez  y festejemos si logramos cuatro puntos pues es lo máximo a lo que podemos aspirar....

Así siendo como somos conseguiremos nuestro objetivo que es clasificar al mundial y esto lo haremos a través del repechaje.


Así que arriba Uruguay, el quinto puesto está en tus manos (siempre que Castillos no ataje).


Comentarios

  1. Sabios comentarios los suyos, usted demuestra un gran conocimiento de como es eso de ser distinto. No descartaría su pertenencia a alguno de esos grupos de "diferentes" que usted cita por el conocimiento de causa que usted demuestra...¿usted no será....zurdo?.
    Yo le agregarìa alguna otra cosa a esperar. Si Uruguay le gana mañana a Perù quedaría en una situacion relativamente "cómoda" en el quinto puesto, por puntos perdidos 3 arriba de Venezuela ycomo 4 arriba de Perú. Eso no es posible, por lo cual es probable un empate con Perú y que tengamos que jugarnos de nuevo la ropa con Colombia con resultado incierto. No nos olvidemos que siempre Uruguay ha ganado su calificaciòn en la última fecha, y por lo tanto hagamos votos para que Argentina llegue ccomodamente clasificado a la ultima fecha. No es que nos vayan a regalar algun punto, no creo que - upm mediante, o vieja mas terca que el tuerto - los tiempos estén para ello. Pero sí es seguro que no se vay a arriesgar a que un trancazo fuerte del ruso pérez o de Egidio les deje a Messi fuera de competencia.
    También acostumbrémosnos a tener una conferencia de prensa en la cual Tabarez mostrará ese talante de seudo modestia, mezclado con ironía chabacana.

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